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Lejos de lo que pasa a menudo en tierras de la Costa
Brava, en Fincas Vilá el paso de los años y el trato con un
cliente cosmopolita no nos ha hecho perder nuestra forma de ser
autóctona, más bien al contrario, al contrario encaramos la
tempestad o la calma de las temporadas inmobiliarias, en el
litoral, con un talante amistoso y natural que enamora al
cliente. Tenemos clientes que se han convertido en viejas
amistades desde hace más de 30 años; y es que es bien cierto que el que
viene a pasar sus vacaciones un verano, repite. En casa podriamos
hacer el equipaje y dar la vuelta, durante invierno, viajar por
Europa y encontraríamos amigos por doquier.
Las Islas Medes, uno de los tesoros naturales de Catalunya,
se han sabido rescatar del olvido, antes que fuera demasiado
tarde. Este Parque Natural es sin duda uno de los mayores
atractivos para el turismo cliente de Fincas Vilá; las isla son
el final del macizo del Montrgí que emergieron en separarse de
la plataforma continental.
Hace más de 30 años, Joan vilá, mi padre, cerró la
primera operación de compraventa en Torroella de Montgrí.
Dedicado al comerciio, desde entonces no dejó de alquilar y
vender apartamentos, dúplex, casitas, xalés y otras
propiedades por la zona. Hasta hoy.
Somos un negocio familiar, regentado ahora por mi, Carmen
Vilá, hija de Joan Vilá ya retirado del negocio. En Fincas
Vilá siempre encontrará alguien de la familia, que le
atenderá con toda confianza. Cabe decir que el noventa por
ciento de las transacciones que realizamos son sobre propiedades
las cuales ya hemos vendido una primera vez y a menudo
esto nos sirve de aval para la segunda o posteriores ventas;
sirva el ejemplo para comprobar la fidelidad de nuestros
clientes..
La memoria prodigiosa de mi padre guarda innombrables recuerdos de
clientes que han passado por Fincas Vilá, pero él,
que aún pasa más de un momento en el negocio, se confiesa hoy
descargado y satisfecho que las riendas del negocio estén en
manos de la familia.
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